La realidad nos indica que la adolescencia es la
edad clave en la toma de decisiones con relación a la fe. Las dudas, el
cuestionamiento de lo que se ha creído e, incluso, el abandono de la misma son
un hecho frecuente en nuestras comunidades.
Las estadísticas indican que, precisamente, en
esa etapa la mayoría de las personas toman su decisión por Cristo. De forma
lamentable, la realidad también nos señala que se trata del tiempo en que
muchos jóvenes se marchan de la iglesia de forma definitiva.
La adolescencia está saturada de mitos, tópicos y lugares comunes. Se habla de la crisis de la adolescencia, de la rebelión del adolescente, se comenta que nunca, como en estos días, había resultado tan difícil y complicado vivir la adolescencia, y un sinfín de ideas similares. Entender el proceso de desarrollo de la fe en los niños y los adolescentes puede servirnos de gran ayuda para entenderlos, ministrarlos y guiarlos hacia el conocimiento de Jesús como su Señor y Salvador personal.Los niños obtienen de los adultos sus ideas acerca de Dios y de la religión. Así que van configurando su fe de una forma totalmente intuitiva.
En esta etapa la fe se basa en la fantasía y la imaginación; no usa la lógica, pues la percepción es la dominante. Los niños obtienen de los adultos sus ideas acerca de Dios y de la religión. Así que van configurando su fe de una forma totalmente intuitiva, mientras observan y escuchan a sus padres, que son los adultos que, en la mayoría de los casos, más influencia ejercen sobre ellos en esta fase de la vida.
Por lo general sus primeras ideas acerca de la divinidad las construyen cuando proyectan sobre Dios sus impresiones o su concepto que se van formando de sus padres. La fantasía ocupa un lugar importantísimo en el pensamiento de los niños.
En esta edad comienzan a descubrir el mundo que los rodea y a diferenciar entre la fantasía y la realidad. Este cambio se debe a que comienzan adesarrollar la capacidad de pensar de forma lógica y concreta. Sin embargo, en esta etapa, los niños adelantan y retroceden entre el pensamiento abstracto y el concreto. Las creencias y los símbolos los toman literalmente; de esa manera consiguen diferenciar los hechos de la fantasía. Pero todavía no existe en ellos la capacidad para reflexionar sobre el significado de los símbolos.
La vida de la fe está profundamente implicada con toda nuestra vida sicológica, nuestras actitudes fundamentales ante la existencia, nuestra visión del mundo y de la vida, y al llegar a la adolescencia se produce un sismo profundo de la personalidad, que la va a sacudir totalmente y derrumbar muchas de sus estructuras y actitudes, mientras un nuevo impulso vital creará nuevas estructuras sobre los escombros de las viejas: toda esa conmoción está anunciando el nacimiento de un nuevo hombre.
Por eso, no podemos comprender esta crisis de la fe, si no comprendemos y analizamos, aunque sea brevemente, esta crisis de la personalidad y al joven le ayudará mucho también este análisis para percatarse de las fuerzas a las que está sometido en esta etapa de su vida y poderlas identificar y explicarse la razón de muchas de sus actitudes religiosas, que no son sino la proyección o transposición al plano religioso quizás de conflictos con sus padres o de otros traumas recibidos.Ansia de ser individual y social
Decíamos que la adolescencia y juventud se caracterizaba por ser una explosión de ser: de ser físico y de ser síquico.
Ya esto nos da la primera de sus características: una euforia exuberante de vivir y de vivir a plenitud; un ansia de ser físico y de ser síquico.
Y primero de ser físico. De ahí su atracción por los deportes: quiere ejercitar su cuerpo, quiere usarle, ponerle a prueba, exigirle su capacidad. Y de ahí también su fascinación por lo peligroso, la aventura; le atrae el riesgo. El límite de la vida es la muerte y el joven quiere vivir esa vida hasta el límite, desde donde se le puede ver la cara a la muerte. No es que le atraiga la muerte, le atrae la vida; quiere también vivir la vida de frontera, aunque esa frontera sea con la muerte.
Repercusiones en el ser religioso
Naturalmente que este derrumbe del mundo sicológico no podía dejar intacta esa amplia zona religiosa de su siquismo y producir en ella efectos semejantes, creando en el hombre las actitudes religiosas, que van a dominarle quizás para toda su vida.